sábado, 23 de marzo de 2013

Pedro Sevilla presentó a Pepa Caro en su sentido pregón de Semana Santa


Pedro Sevilla Gómez
Pedro Sevilla: “- Queridas autoridades religiosas y civiles, queridos amigos de las distintas hermandades de nuestra Semana Santa, queridos vecinos muy buenas noches.

                Hace poco he leído un relato de Pepa Caro, aun inédito que me ha impresionado por la belleza de su prosa, en él, en ese relato se observa con nitidez que nuestra pregonera de hoy, la pregonera de Nuestra Semana Santa es una de las mejores conocedoras de nuestra historia local y nacional. Pepa Caro que es licenciada y profesora en Historia, ambienta su relato al menos en su punto de partida, en un pueblo cuyo nombre no se nombra pero que tiene murallas, río, patios con nardos y jazmines…, vamos que blando y en botella, o sea, Arcos de la Frontera.

                Historia y literatura, poesía y contextos socio políticos conforman el universo de Pepa Caro, pero un universo que… ¡Oh grandeza de lo pequeño! Está circunscrito a nuestro pueblo, a Arcos, al que quiere como se quiere a un padre, con mucho amor y alguna regañina cariñosa.

                Si rastreamos su visión poética, Arcos de nuevo…, blanco de cal, como el vestido de una novia, nos enamora desde su verso dúctil, ensoñador y a la vez admonitorio…

                (…)Pepa Caro viene hoy a pregonarnos la Semana Santa arcense. El pueblo ya sabéis, tiene sus ritmos, su memoria de luz, sus estaciones: La Navidad es invierno y madre; la Feria de San Miguel es septiembre de oro viejo, de pasión y vino…; y la Primavera es Cruz y Gloria, RESURRECIÓN en el sentido grande de la palabra; marzo y a veces su hermano abril acogen entre azahar y alborozo, entre penitentes y mocitas con ojos encendidos, entre vírgenes que tienen los ojos de nuestras madres y crucificados que tienen los ojos de nuestros hijos… La celebración por antonomasia: La Semana Santa.”

Pepa Caro inició el acto con un soneto de Lope de Vega y después se dirigió al público

                Pepa Caro: “- (…) De la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén




Todo estaba escrito, lo sabía, sobre un fiel borriquillo, seguido de infantil algarabía. Las mujeres hebreas en corrillo se acercan, ríen, tocan al aznillo y le llaman rey por la judería. Cantan y trotan los chiquillos con ramitos de palmas como atillos que son ofrendas al rey que les guía.
Pepa Caro Gamaza

Hosanna, Hosanna al Señor decían, bendita sea su soberanía. Entre la multitud, por un pasillo se oyen las palabras del mesías. Honrad al Padre, que es el que me envía, no vengo a juzgar, sino a dar la vida.

El poder terrenal recela, tiembla toda la jerarquía, porque desconfían del brillo que emana su sabiduría.

Ya se aleja Jesús de Nazaret, todo estaba escrito y lo sabía. La tarde viene cuajada de aromas, las palmas mecen su melancolía.

Domingo de Ramos en Arcos

El Pueblo acude al Barrio Bajo. A la llamada de la Primavera, inundando de palmas la mañana, acuden las hebreas por la acera, mientras alerta el aire la campana. Son niños la corte pretoriana, divina infancia que el tiempo acelera, vendita ilusión que de ellos mana.

Sale Jesús, la gente se aglomera mirando su hermosura soberana en la dulce mañana dominguera.

Señor…, cuando mi pueblo te engalana y asoma el horizonte tu palmera, la espina del dolor te susana… Vendito el que viene, hosanna, hosanna… El Domingo de Ramos, Arcos era una Jerusalén ya más cercana.

Aunque se acerque la noche, Lucero de la mañana, no olvides la transparencia de este barrio que te aclama. Consuela a los hombres niños, que en la Caridad te llaman, míralos con sus miradas, da tu PAZ  a las hermanas en la Jerusalén nueva de este pueblo que te ama. Quédate aquí con los niños, que no tienen miedo a nada y esperan de Dios el reino y conocen tu palabra. Paséate entre la gente en brazos de costaleros que esperan para mecerte.

Que no venga ya la noche al huerto de la tristeza. Señor, que no sea de noche, que no quiero que te prendan.

De la última cena del Señor

En la última cena tomó Jesús lebrillo y agua. Estaba la estancia serena, los pies de sus discípulos enjuaga y con su voz ordena:

-          Un mandamiento nuevo os doy:  Amaos los unos a los otros como siempre os he amado

Un discípulo pregunta, indaga, Jesús paraliza la escena…

-          Unos de los presentes levantará su calcañal contra mí.

Su mirada se apaga, se inquieta el que condena

-           No se turbe vuestro corazón, yo soy el camino, la verdad, yo soy la vida, quien a mi me ve, también ve al padre.

Ocurrió en la última cena: partió el pan, bendijo el  vino y antes que la noche se vuelva fragua, antes que la luna asome llena, la PAZ mía os doy, mi hora se acerca.

De cuando Jesús marcha con sus apóstoles a la otra parte del Torrente del Cedrón donde había un huerto

Reza Jesús a su padre en el huerto. Era noche en el torrente del Cedrón, la brisa va ungiendo con su aliento, los cabellos brillantes de Jesús mientras tiembla el olivo con un lamento. Judas  va a aparecer tal un mal sueño, de armas y antorchas viene envuelto. Se adelanta Jesús.

-          ¿A quién buscáis?

-          Buscamos a Jesús el Nazareno

Un beso frío y blanco como el hielo, soldados y ministros lo vigilan y una oreja de Marco cae al suelo.

Habla Jesús al Padre y mira al cielo:

-          ¿Cómo dejar de beber el cáliz que me estás ofreciendo?

Amarraron sus manos, le prendieron. La verdadera VID se ha ofrecido al labrador de almas en silencio. No saben la maldad y la calumnia, que es a Dios a quien van persiguiendo.

Con piedad infinita Jesús mira, se deja conducir como un cordero porque lo ha dispuesto así su padre, antes de retornar al mismo cielo."

Y de esta manera Pepa Caro siguió su pregón recordando todas las hermandades y estaciones de penitencia.

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