lunes, 2 de marzo de 2015

Desde la Patria querida hasta Arcos

Agustín Roquer 
PÍA 

• Agustín Roquer Abal, inspector de medio ambiente urbano de Gijón, con treinta y siete años de experiencia en el ramo.

Casado, con tres hijos, llegó a Arcos en el año 2012 y desde esa fecha es un paisano más, integrado entre nosotros. Nos hemos puesto en contacto con él porque creíamos que tenía una historia interesante que contar y porque un profesional como él recaló en nuestra ciudad.

¿Cómo llegaste a Arcos?

Agustín: “- Fue por casualidad, estaba buscando un lugar tranquilo en la provincia de Cádiz, para venir. Hacía ya más de 30 años que veníamos de vacaciones siempre a la costa, pero en esta ocasión necesitaba que fuese en el interior (por salud) y buscando un pueblo que fuese grande, con todos los servicios, vi Arcos de la Frontera, me gusto y aquí estoy, ya va para tres años.”

¿Con qué te quedarías de Arcos de lo que has visto?

Agustín: “- Lo primero con su gente, sois muy sociables y atentos y he hecho muy buenas amistades. La ciudad es muy bonita, a destacar el casco antiguo, con su calles estrechas y sus casas solariegas, el castillo es precioso, una pena que las gentes de Arcos y todos los visitantes no puedan disfrutar de él, el turismo estaría encantado. En general se disfruta de sus gentes y de la ciudad.”

Te has estado recuperando y ahora te planteas volver a tu tierra para conocer a tu nieto. ¿Qué vas a echar de menos?

Agustín: “- Pues lo primero como ya te dije a sus gentes, a los buenos amigos que he hecho aquí, las tardes de tertulia con Manolo y Pepe de Los Murales y los buenos ratos en Los Jóvenes Flamencos, con amigos entrañables.”

¿Como inspector de Medio Ambiente que aspecto mejorarías?

Agustín: “- Todo es suceptible de mejorías en todos los aspectos, pero resumiendo un poco, echo en falta papeleras en la ciudad y que se cuidaran un poco más los edificios antiguos, hay verdaderas joyas en el casco antiguo, que están tan descuidadas que parece que van a caerse, un poco de limpieza y restauración no vendría nada mal.”

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