jueves, 18 de octubre de 2012

Escapada a Sagres (Portugal)

Cabo de San Vicente
José María Pérez Gómez
Sagres

Puesta de Sol en el punto más occidental del
Sur europeo
Acompañado por nuestro amigo Salvador Rus, por su perra Mika y por nuestro amigo Benito: padre de ésta, hemos hecho una escapada a Sagres (Portugal), donde se haya el famoso Cabo de San Vicente, el punto más occidental del sur europeo: “La barbilla de la Península.”

Bahía de Sagres
Las puestas de Sol atraen a visitantes de todo el mundo conocido, que suelen dar un aplauso al astro rey cuando se “sumerge” en la mar océana…, un espectáculo digno de ver y saborear, pero con mucho cuidado de no perder la cabeza, que el escenario es mágico y traicionero:

       Con un sólo golpe de viento ha hecho a muchos perder el equilibrio y caer por el acantilado para no volver, como un tributo que se paga de vez en cuando, para que la Luna después de sus juegos amorosos con nuestro Dios Sol, lo despierte y que salga del agua por el otro extremo, como un niño travieso que pretende despistarnos de lo acontecido, pero que sin embargo nos ilumina el nuevo día…


Salvador, Mika y Benito
…Como unos niños traviesos nos debíamos sentir, Salvador y éste que les escribe tras contemplar este espectáculo, pues después de cenar hicimos algunas chiquilladas, cosas impropias de nuestra edad…, que dirían nuestros padres,  pero quién puede resistirse a los encantos de las sirenas…

       Una de ellas casi pierde la cabeza al bailar con nosotros, estábamos como poseídos y le di una voltereta en el aire al estilo Elvis…, con éxito, no sé ni cómo lo hice, pero como os digo estábamos como poseídos…, después cambiamos de pareja y a mi amigo se le ocurrió hacer lo mismo, más o menos, pero ésta se le resbaló de espaldas y golpeó su cabeza contra el suelo…, una pasada.

Salvador era una caja de sorpresas, pues llevaba un arsenal para cuatro…, que es que invitamos a dos señores que habiendo confirmado su asistencia, luego en el día anterior nos comunicaron que no venían… y bueno no ibamos a abortar el viaje por eso, que teníamos los preparativos hechos, así que decidimos continuar y nos tuvimos que divertir como si fuésemos cuatro…:

       Nos tiramos en patineta por las calles de Sagres, recorrimos la bahía en kayak, buceamos, corrimos por la playa…, e incluso Salvador hizo algo de surf en las playas del norte del Cabo de San Vicente, acompañado a veces por los perros... Cuando parecía que se lo había tragado una ola, como si se hubiera perdido o quizás fuera como si en su tabla hubiera puesto rumbo a las américas..., al pronto reaparecía sobre una ola inmensa.

Sagres es un paraíso, un lugar sagrado lleno de luz, la meta en otros tiempos de los mejores marineros, que aquí en el siglo XV hubo la más importante escuela de navegación de Portugal. Hoy se ha convertido en uno de los puntos turísticos más importantes de nuestra vecina, admirada y querida Portugal.

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